Agua y huerta: origen de un paisaje.

Agua y huerta: origen de un paisaje.

El agua ha sido el elemento esencial en la Huerta de Murcia desde sus orígenes. El río Segura y la compleja red de acequias que parte de la Contraparada, construida en época musulmana, permitieron transformar un entorno árido en uno de los paisajes agrícolas más fértiles del Mediterráneo. Norias, aceñas y azarbes hicieron posible aprovechar cada gota y regar las tierras incluso en los periodos más secos.

La gestión del agua fue tan importante que dio lugar al Consejo de los Hombres Buenos, institución creada en el siglo XIII para regular los riegos y garantizar un reparto justo, reconocida en 2009 como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad. El agua también formaba parte de la vida cotidiana, transportada y almacenada en cántaros, tinajas y botijos que reflejan la tradición cerámica de la región.

La huerta creció de forma gradual, a pesar de las frecuentes riadas que durante siglos marcaron la vida de sus habitantes. El trabajo diario en la huerta, realizado con herramientas sencillas y eficaces, se organizaba en torno a un policultivo que incluía cereales, maíz, hortalizas, frutales y moreras.

Este ámbito del Museo permite comprender cómo el ingenio humano, el esfuerzo colectivo y el respeto por los recursos naturales han hecho posible la vida en la Huerta de Murcia durante generaciones.

Una desgranadora es una máquina o herramienta agrícola que se utilizaba para separar los granos (por ejemplo, de maíz) de la mazorca o de la espiga.